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29 de febrer
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Testimonio-denuncia de la familia Torrealdai por suplantación y montaje en RNE (Caso Egunkaria)
Família Torrealdai
  Deia, 3-3-2003
   
 

En el programa de Manuel A. Rico de RNE de las 11 de la noche del miércoles 26-2-03, del que tenemos una copia grabada, se produjo un hecho insólito con ingredientes de suplantación de personalidad y montaje, con daño para la imagen de, al menos, dos personas y, a todas luces, para lograr una intoxicación informativa. Que sepamos, el modo es una novedad en el panorama de la propaganda política. El hecho incluye el uso de datos obtenidos presuntamente en escuchas ilegales.

Relatamos aquí el fragmento de la conversación de M. A Rico con una mujer que dice llamarse Carmen y dice llamar de Pontevedra, para aportar su testimonio sobre nuestro primo Joan Mari Torrealdai, escritor detenido y encarcelado en el caso “Egunkaria”.

Tras dejar entrever que es oyente habitual y que trabaja hasta bastante tarde, la tal Carmen dice ser familiar, prima de Joan Mari. Se da la circunstancia que no ha habido ni hay más parientes de Joan Mari en Galicia ­ni por parte de los Torrealdai ni de los Nabea­ que Karmele Torrealdai (Carmen en euskera), quien hace tres meses dejó Vigo para venir al País Vasco, donde trabaja en la restauración y vive con una de sus hermanas.

La familia y la suplantada han comprobado en la grabación que ni la voz ni las expresiones son de Karmele, ni el lugar donde estaba el miércoles era Pontevedra. El acento también era totalmente distinto. Karmele, después de 20 años en Galicia, tiene un punto de acento gallego y, en cambio, “la voz” tenía acento de urbana con origen indeterminable.

Las numerosas contradicciones en las que incurre, el tono de recitado guionado que cuando se le acaba vuelve a repetir casi por entero, o el insólito hecho de que alguien llame a una radio para denunciar a un “primo”, no son propias de un familiar, y dicen poco de la perspicacia del periodista Rico. No podemos saber si éste estaba en la pomada o ha sido objeto de una maniobra, aunque tiene la responsabilidad de no haber comprobado identidades y prestar, de hecho, los micrófonos para una operación delictiva.

Para que el montaje funcione se introdujeron elementos de la vida de Karmele y de su familia que no pudieron obtenerse sino mediante pinchazo telefónico reciente. Por ejemplo, la tal Carmen inicia la conversación con soltura quejándose del adelanto horario del programa lo que no le permite ahora escuchar todos los días porque se supone que sale muy tarde del trabajo. En efecto, Karmele regresa tarde debido a su trabajo, pero ­primera contradicción­ es imposible que pueda oír la radio atendiendo mesas ni le apasiona RNE y ­segunda contradicción­ hasta ahora no trabajaba hasta tarde.

Tercera contradicción. Relata que marchó hace años del País Vasco y que tiene 36 años, cuando Karmele tiene 44.

Cuarta contradicción. Dice que «la imagen que tengo de él es de una foto en blanco y negro, vestido con hábitos de… no sé si llamarlo cura, fraile… lo que sea, porque en su día fue… sacerdote, fraile, humm.. tal». Torrealdai fue franciscano, y en Forua, donde además había un convento, difícilmente hay nadie que confunda un cura con un franciscano. Una “prima” tan cercana, y se supone que natural de Forua, no podía ignorarlo.

De todas maneras, hasta esa parte de la intervención se podía pensar que la tal Carmen podía querer notoriedad hablando por la radio y utilizando datos obtenidos de una hipotética relación con Karmele en Vigo.

Pero es ahí donde se empiezan a disparar las alarmas. Lo esencial es que un comentario relativo al recuerdo de los “hábitos”, sólo lo había formulado unos días antes y tras la detención de Joan Mari, otra de las primas, Maite ­abajo firmante­ en conversación telefónica con la hermana de Joan Mari.

Ello y la información sobre Karmele delata dos cosas. Que uno de los dos teléfonos, en personas sin ningún atisbo de acusación delictiva, estaban pinchados y que esa conversación (en euskera) fue traducida para su empleo en una llamada muy interesada a la radio, como luego se verá.

Continúan las contradicciones de la tal Carmen en RNE: «Luego la otra imagen que tengo de él es que es de un señor que se dedicaba mucho al tema... de lo vasco... muy entregado, tal. Resulta chocante llamarle “señor” a un primo y que una vasca hable de “lo vasco” como de algo ajeno.

Y sigue con una desagradable coladura de antología: «y estos días cuando… tres o cuatro días, me dijo mi madre: ¿Sabes que han detenido a Juan Mari... Tu primo, sí!». Estos son los auténticos milagros de la radio abierta, capaces de rescatar conversaciones .. con nuestra madre, fallecida hace siete años.

Después de decir que es y se siente vasca, la mediocre actriz señala. «Nunca me he planteado preguntarle a Juan Mari... Si le tuviera aquí, de cerca, le preguntaría Pero ¡por qué¡ Cómo has podido llegar a tanto ¿no?» La supuesta prima representa que lo que ha oído de “su primo” en los medios es verdad sin pedir información a la familia con la que, al parecer, tanta relación mantiene.

Y sigue: «Él ha casado a primos, ha estado en funerales, ha bautizado a familiares... somos una familia muy extensa...». No es extensa, y raramente ofició para la familia (el funeral de su aita, la boda de su hermana..) pues Joan Mari, aunque sigue siendo un hombre de confianza y muy querido por la Orden franciscana, colgó los hábitos hace muchos años, se casó y tiene dos preciosos hijos.

La impostora añade la referencia a otra foto «de una visita posterior que le hicimos a donde él trabajaba». Nunca hubo tal visita de Karmele aunque nos encantaría tener esa foto de recuerdo ahora que nos lo han arrebatado. Y ya le traiciona el subconsciente, en el mensaje principal y motivo de este montaje, que no es sino contrarrestar la denuncia por torturas hecha por el director de “Egunkaria”, Martxelo Otamendi.

Dice la sustituta con aparente sentimiento: «Lo único que me ha alegrado es que, por lo menos, cuando ha dicho, cuando ha hecho el reconocimiento…y he oído (inaudible, examen?) que a las diez». Ahí cayó en su propia trampa. Solo un funcionario policial puede utilizar la expresión «ha hecho», propia de una práctica profesional ejercida, pero nunca jamás lo haría alguien ajeno. La tal Carmen se da cuenta y rectifica sobre la marcha y dice «y LE han hecho un reconocimiento y… diciendo que no tenía nada y ha firmado un escrito conforme no…». Está interpretando ante la audiencia ­verdadero destinatario de todo el montaje­ el alivio de un familiar que pese a desacreditarle a su “primo”, se alegra de que no le haya pasado nada, cuando lo plausible es que la alegría no es porque no le hayan torturado ­tenemos la convicción moral de que sí como la inmensa mayoría de los vascos­ sino de que él no lo haya denunciado.

Y eso puede tener una explicación. Ni la presunta funcionaria de la Guardia Civil, de la Policía Nacional o el CESID o de lo que sea, ni Rico, querrán entender que alguien que ha estado cinco días en comisaría “molido a palos” (según afirmó Martxelo Otamendi a su salida de la cárcel), y no hace en su declaración ante el juez una denuncia por torturas, podría ser por una de dos cosas: porque está aterrorizado o, como creemos que es el caso de Joan Mari, ­un hombre austero, deportista, de 60 años y de grandes valores­ que está pensando en no transmitirles a sus hijos la carga traumática y los sentimientos de quien ha sido vejado con malos tratos. En esa parte le interrumpe el Manuel A. Rico que no actuó con la imparcialidad que se le supone a la profesión, y se apuntó a la versión oficial. Dice «Eso es lo que hemos contado aquí, pese a que..» y la impostora: «exactamente, exactamente». Y sigue Rico: «Otamendía (sic) ha dicho que le han molido a palos, y es que no es cierto .. (ahí se da cuenta y añade) al menos según el testimonio que hemos obtenido en el programa de parte de Instituciones Penitenciarias». Y la Carmen: «Exactamente, exactamente». Y Rico: «No presentaba daños». Y ella con entusiasmo «Exactamente, es lo que digo yo».

La interfecta repite varias de las muletillas anteriores y termina de echar basura sobre “su” pariente «Cómo una persona puede evolucionar y llegar hasta ahí».

Queremos denunciar como familiares reales varias cosas :

-Se trata de un delito de suplantación de personalidad con daño de la imagen tanto del injuriado como de la suplantada, con ausencia de comprobación de la identidad desde la radio que ha sido utilizada para su comisión y, por la presunta naturaleza de los delincuentes, es de improbable castigo. Nos reservamos el derecho de denunciarlo ante los tribunales.

-Esto es un montaje grave, y que por los elementos que concurren, estamos convencidas que solo pueden proceder de un servicio de contrainformación que ha utilizado la llamada de oyentes e información de pinchazos telefónicos ilegales para responder de forma rápida y eficaz a un gran escándalo.

-Creemos que nuestro primo ha sido maltratado y, encima, calumniado en algunos medios de comunicación, hasta llegar al procedimiento rastrero de inventarle un pariente que le denuncia y les da credibilidad a sus presuntos torturadores.

Joan Mari es un persona admirada y admirable, dedicada al ensayo en temas euskaltzales, al análisis del fenómeno de la censura periodística en el franquismo y sobre el euskera, a la catalogación de libros vascos de la que es el máximo exponente vivo y referencia obligada, a la revista “Jakin”, a lograr que continúe un diario en euskera… Una de las personas más volcadas a la cultura vasca moderna y firme defensor de la paz. Nos sentimos orgullosas de su trayectoria. Que ahora sea víctima de una injusticia y de un abuso de poder que pone en peligro su integridad, nuestra cultura y la libertad de prensa, solo le engrandece y aumenta nuestra admiración y cariño por él.

Firman este testimonio Maite, Junkal y Karmele Torrealdai Enjuto